Hace un mes el World Economic Forum publicaba un artículo con un listado de las 25 ciudades más tecnológicas del mundo. El listado se basa en la puntuación que se otorga a cada ciudad en base a varios criterios: número de patentes, startups, etc. y curiosamente el uso del smartphone que hacen sus ciudadanos.

En la imagen superior se puede ver algunas de las principales acciones que posicionan a una de estas ciudades tecnológicas más arriba en el ranking. Por ejemplo encontramos el uso sostenible del agua doméstica, la disminución de la polución, sistemas de optimización energética para el alumbrado urbano, etc.

A nosotros, nos llama la atención las iniciativas y acciones que implican el uso de los teléfonos inteligentes. Las acciones que se citan son las siguientes:

  • Uso eficiente de la energía en el hogar mediante apps. Por ejemplo para calentar el hogar media hora antes de nuestra llegada y no gastar energía cuando la casa está vacía.
  • Herramientas y aplicaciones para compartir el uso del coche u otros vehículos compartidos. O para encontrar el aparcamiento disponible más cercano.
  • Apps para planificar las rutas hasta nuestro destino, bien en transporte público o privado, que además nos informen en tiempo real de posibles atascos.

Más o menos cualquier usuario de smartphone conoce unas cuantas apps que cumplen con los cometidos mencionados anteriormente. Sin embargo no todas estas apps funcionan en todas las ciudades, por el momento.

Barcelona entra en este ranking en el número 24 debido entre otras razones al uso que sus ciudadanos hacen del móvil. Y es que Barcelona ha visto durante los últimos años cómo varias apps abordan las acciones enumeradas anteriormente. Desde la famosa Uber, pasando por Bluemove, Ubeeqo, Car2Go, Getyugo o eCooltra. Y eso sin olvidar las apps que ofrece la administración tanto la red TMB como el préstamo público de bicicletas. Muchas de estas apps ofrecen servicios muy populares entre sus ciudadanos.

La tecnología, las TIC, las apps y los smartphones no son los únicos agentes que convierten a las ciudades en inteligentes. Pero la tecnología si ejerce un papel clave en en esa transformación. Adaptar las tecnologías a las personas y no las personas a la tecnología es otro planteamiento fundamental. Los datos son además una parte esencial en ese proceso. Basta dar un vistazo a las líneas de programación de conferencias para el próximo congreso mundial de Smart City en Barcelona para ver la importancia que se otorga a tecnologías y datos.