Waze es una de las apps más conocidas para conocer el estado de las carreteras gracias a los datos de tráfico que ofrece. Conocer de antemano atascos o cortes que pueden hacer de nuestro viaje una mejor experiencia.

La aplicación se basa en la información que proporcionan sus usuarios en tiempo real y que permite optimizar los flujos de circulación en carreteras y ciudades.

Sin embargo no es tan conocida un programa que los creadores de la aplicación denominan Connected Citizens. Se trata de un programa de intercambio gratuito de datos entre administraciones y gobiernos de regiones o ciudades y la aplicación. Muchas ciudades y regiones ya se han apuntado.

Se trata de un intercambio en el que todos ganan. La usuarios de Waze pueden informar en tiempo real a las autoridades sobre problemas relacionados con el tráfico. Y por su parte las autoridades locales pueden informar a Waze sobre cortes programados de carreteras o nuevas reglas de circulación. Sobre todo ganan los usuarios y los ciudadanos.

Pero Waze no es la única app que contribuye a crear smart cities. Citymapper es una aplicación de transporte urbano que el año pasado levantó 40 millones de dólares en financiación. Su objetivo es ayudar al usuario a conseguir la mejor opción de transporte público disponible para la ruta que desee realizar. También usa datos de nuevos servicios como Uber para optimizar los viajes, incluso usando diferentes medios de transporte.

Para ello Citymapper se sirve de los datos públicos que ciudades como Londres para ofrecer sus funcionalidades a los usuarios. Pero también ofrece a las autoridades del tráfico herramientas de gestión de datos para gestionar incidentes y alertas de los usuarios.

También Strava, la app para deportistas, al parecer vende datos anónimos de sus usuarios a diferentes ciudades para que estas puedan saber qué hacen sus ciudadanos y cómo planificar infraestructuras deportivas. En cualquier caso desde su sección Labs se pueden ver las rutas más habituales que usan sus usuarios según el tipo de deporte. Este por ejemplo es la vista en Bilbao.

Incluso Uber, que tantos problemas ha tenido con las autoridades en diferentes regiones, está colaborando con algunas ciudades. Boston recibe datos anónimos de los usuarios de Uber por medio de un acuerdo alcanzado en 2015. El objetivo de los responsables en Boston es mejorar el tráfico en su ciudad. Aunque al parecer, por una información más reciente, el tipo de datos que ofrece Uber no satisface demasiado al responsable municipal de datos.

Muchas ciudades monitorizan el tráfico de sus calles para poder resolver problemas del día a día o crisis repentinas. Algunas deciden instalar un montón de sensores en sus calles para poder hacer seguimiento de lo que está sucediendo. Sin embargo el uso de estas apps no necesita de ninguna instalación adicional. Utilizan algo que todos llevamos encima: un smartphone.